martes, 4 de septiembre de 2012




Imaginé una vida sin luz, llena de emociones y tristezas… imaginé un futuro negro, muy negro, sentí como mi corazón se iba quedando vacío, aislándose hacia la oscuridad, sentí como mi respiración se aceleraba, vi como todo desaparecía de mí alrededor, me sentía solo, perdido ante un mundo desconocido. Miraba hacia el infinito y no veía nada, estaba en el fondo de un pozo sin luz, un pozo sin fondo, vacío, ni siquiera se podía encontrar agua al final.
Ante la oscuridad encontré un agujerito en el cual entraba un poco de luz, minimizada, acerque mi ojo hacia él y solo pude ver la luz, la luz que cada vez se hacía más pequeña ante mis ojos, me hice amigo de la oscuridad, la oscuridad venia a mi día tras día, para mí ya no existía el sol, ya ni siquiera recuerdo lo que sentía cuando veía la luz, tampoco recuerdo como era físicamente y aún menos recuerdo mi pasado, me siento como si jamás hubiese vivido, mi vida está totalmente vacía, perdí todo lo que tenía en un simple segundo.  Jamás creí que algunos errores pueden afectarte tanto…  ya no recuerdo el roce que creaban los rayos de sol ante mi piel, eran caricias tan y tan agradables… ya no están. Me encuentro tan solo… solo, en un rincón de la oscuridad, ahí me encuentro, sin compañía, la única alegría que tengo aquí abajo, es el murmullo del silencio, rodeado de silencio en todo mí alrededor, me siento muerto, perdido sin rumbo entre la oscuridad. Recordé que todo tiene un fin, pues bien así, este será mi fin, el final de los finales, el final jamás esperado, el más odiado, el más temido, pues me temo que así ha sido, aquí ha llegado, me voy para no volver, en la oscuridad menciono todos mis lamentos y logros jamás contados, mis secretos, mis confesiones aquí se quedan en la oscuridad, en el vacío, nadie más logrará encontrarlo, me despido con la certeza de que jamás volveré a verte, veros.

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