martes, 10 de abril de 2012


La vida se podría resumir en todos nuestros recuerdos, cada uno de ellos forman nuestra personalidad, nuestro yo, sin ellos no seríamos lo que somos ahora, sin ellos no tendríamos la fuerza de querer vivir, de luchar por nuestros sueños, por toda nuestra gente querida.
Imaginé el que sería vivir con la ausencia de nuestros recuerdos, imaginaros lo que sería despertarse un día y no saber quienes somos, quienes son las personas que nos rodean... no tener el más mérito recuerdo de lo que un día fueron en nuestras vidas... olvidar a nuestra familia, a nuestro amor, a todos nuestros amigos... no poder recordar nada a pesar de ver fotos, todas esas personas en las que un día lo fueron todo para nosotros, ahora solamente son desconocidos, personas que no sabemos quienes son y sin embargo, ellos a nosotros sí que nos conocen... Sientes una enorme ausencia en tu vida, sientes que estas solo en este mundo, rodeado de desconocidos, vives en una enorme confusión, te desorientas y no sabes en que lugar vives, olvidas toda tu vida e intentas recordar y recordar, sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo, no consigues saber nada, ni llegar a entender el porqué un día tuviste que olvidarlo todo, vives en la oscuridad, con miedo y sabes que a pesar de que vayan pasando los días, sabes que ya nada volverá a ser lo mismo de antes. Por mucho que trates de recordar, quizás jamás conseguirás recordar quién eras y quién deberías ser ahora, pierdes el rumbo de tu vida totalmente y sin querer, bajo la dependencia de no recordar nada, te dejas guiar por esas personas que dicen conocerte, dejas que ellas te guíen por el que debería ser tu camino correcto, ellas te informan de quien eras, de cómo era tu rutina diaria, todo, te informan de todo con la esperanza de que llegue un día en el cual, consigas recordar quién eres.
Nuestros recuerdos son la base fundamental que constituyen casi toda nuestra personalidad, nosotros estamos conectados con ellos, ya que en cada uno de ellos se esconde nuestra felicidad, alegría y a veces tristeza y gracias a ello, somos lo que somos ahora. Cada recuerdo nos hace ser más fuertes, a pesar de que algunos no sean del todo buenos, a pesar de que algunos nos habrán hecho llorar en miles de ocasiones, a pesar de que nos hayan traído dolor... todos ellos, al día de hoy, somos lo que somos gracias a poder recordar nuestros errores y nuestras alegrías.

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