viernes, 18 de diciembre de 2009


No hay ningún día en el cual me levante y no recuerde nada, siempre tengo ese arrepentimiento, esos recuerdos que me llevan a la amargura, siento que una parte de mi se está muriendo y me duele, me duele por saber que hay una salvación pero esta fuera de mi alcance, está muy lejos, tan lejos que tardaría toda una vida para poder llegar.
Por una parte me alegro, porque sé que todo aquello que ahora solo está en mis recuerdos, fue real, no fue producto de mi imaginación, todo fue real, y aunque ahora ya no esté, sé que estuvo, hay días en los cuales aun puedo sentirlo, escucharlo, olerlo, aunque sé que está lejos… lo tengo en mi interior, en mi corazón.
Hay momentos en los cuales siento un dolor en mi estomago, que me deja sin respiración, siento como mi corazón va aflojando y siento que me queda poco para desvanecerme, sé que los días van pasando… y que por diferentes motivos a veces creo que ha llegado mi hora, mi corazón se está cansando de tanto sufrimiento, me siento impotente por no poder actuar, por no poder hacer nada para evitarlo y sé que si algún día me voy, puedo sentirme orgullosa de haber vivido los mejores momentos, los inolvidables, aquellos que vaya donde vaya siempre los tendré bien guardaditos conmigo.

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